No, no, no me refiero a ningún monitor de piscina o aeróbic. Me refiero al hecho de que monitorizan al bebé para saber como anda en sus últimos días de estancia amniótica, lo que también se conoce como “las correas”.
Ayer me pusieron dos sensores en la panza y registraron las contantes vitales de mi chipi. Su corazón latía como un caballo al galope y cada vez que se movía la velocidad del latido aumentaba, era impresionante!. Cada patadita de mi chipi encendía una lucecita en el monitor y los altavoces se disparaban. Fue emocionante y un poco angustioso.
Mi médico dijo que todo estaba muy bien y sus palabras fueron ” la criatura está muy bien, de hecho, acelera estupendamente“. Pero bueno!, que se ha creído!, que mi Lucía es un Megane o un Ibiza!! La verdad es que los médicos no te dan mucha información pero si pronuncian las palabras mágicas “todo va bien” a ti ya no te importa nada más.
Bueno, ahora toca esperar a la cigüeña una semanita más. Hasta pronto!!



