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Duérmete niña, duérmete YA.

septiembre 5, 2007

Está llorando desde las cinco de la mañana. Si el contenido del blog dependiera de momentos como este, seguramente rescribiría algunas entradas. Susana le está cantando una canción de ‘Pastora’, no por nada en especial, hemos probado cualquier cosa con tal de que deje de lanzar patadas al aire, afloje la presión de los puños, relaje los párpados y se duerma.

¿El motivo de su insomnio? Quién sabe. Han pasado un mes y tres días desde que nació Lucía y lo único que he aprendido es que no hay razones para nada, no hay justificaciones. Las madres, las tías, las abuelas y todo ser humano -especialmente de sexo femenino- te diagnostica el malestar a golpe de vista. “Un cólico”, “gases”, “sueño”, “pesadillas”….. Diagnosticar el malestar de los bebés parece deporte nacional, pero las posibilidades de acertar son las mismas que de ganar el premio gordo en las máquinas tragaperras. La niña llora, y punto, y te aguantas, y la consuelas hasta que deje de llorar. Y no te pares a pensar cual puede ser la causa, porque entonces te desconcentras y dejas de acariciarle el entrecejo justo cuando comenzaba a claudicar, y se despierta de nuevo.

Ahora se ha vuelto a enganchar a la teta, el angelito. Se conecta tanto que comienzo a dudar si hemos parido una niña o un teléfono móvil. Voy a mirarle los ojos, a ver si pone “cargando”.

Y entre tetas, cafés, paseos y noches a duermevela, ya ha pasado un mes. Susana se ha especializado en las funciones de abastecimiento, y yo en las de intendencia. Básicamente, ella la alimenta y yo me dedico a cambiarle los pañales y a sorberle los mocos (puede parecer asqueroso, pero une mucho).

En algo sí tienen razón todos los consejeros (profesionales del consejo): incluso en momentos como este, cuando estás fundido de sueño, la espalda crujida de dar el pecho, con un pañal cagado junto al teclado del ordenador y sin tener muy claro si te toca hacer el desayuno o la cena, la niña te mira a los ojos, intenta una sonrisa, y se te olvidan las penas. En el fondo, me parece bastante barato conseguir una sonrisa de mi niña por unas cuantas noches en vela.

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5 comentarios

  1. No desesperéis. Algún día se dormirá sola y cuando lo haga pensaréis: “una cosa menos en la que me necesita. Se hace mayor”


  2. Por qué llora?, quien sabe…….Los niños nos avisan así de sensaciones que no les son placenteras y que pueden ir desde:necesito que me arrasques un pie a no llames Dolores,llamamé Lola…… Lo cierto es que como no saben hablar, berrean para avisarte y esperan que se te encienda la lucecita y des con la tecla que colme el deseo.
    Sucede que la vida cambia de golpe y uno necesita ADAPTARSE. Y cambia para todos, para el bebito que flotaba en su burbuja y para los papis que pierden su espacio de libertaD individual y empiezan a nadar en un oceano en el que les cuesta mantenerse a flote. Poco a poco uno descuble que existen flotadores, tablas de windsuref y hasta yates… es decir: experiéncia, y cuando esta se adquiere todo es mucho más fácil.
    En los bebes el tiempo se multiplica por mil…fijate
    en Lucia, hace un mes era un dik dik y ahora es toda una gacelilla con ojos de reina mora. Un dia de estos
    descubre como comunicarse, aunque sólo sea para para evitar que le canteis canciones de la Pastora o le acaricieis el entrecejo cuando lo que le ocurre es que le pica un pie….
    Teniendo en cuenta que papa es un genio de la comunicación y que mama sabe hasta ingles seguro que conectais la emisora en un plis-plas y empiezan a sonar melodias de clarinetes.
    Un beso a los tres y colgar una foto de la gacelilla pa que se nos derrita la retina…


  3. My again…..BUAAAAAAAAAA¡ BUAAAAAAAAAAAAAAAA¡ BUAAAAAAAAAAAAAA¡……….no me canteis a la Pastora lo que quiero es que pongais ahi una afoto de la niña.


  4. Buenos dias, durmió la princesa?.
    Yo acabo de levantarme y quiero contaros mi sueño de esta noche. Soñé con una tribu de Africa….una mujer Himba con las tetas totalmente secas amamantaba a un bebe que se aferraba a la urbe tratando de sacar un poco de sabia. Su culito negro, al aire, no estaba protegido con mustela y alguna que otra mosca recorria el territorio buscando sustento. En la choza, su camastro improvisado con la piel de una cabra, no tenía ositos alrededor y ningun sonajero y sin embargo el bebe nunca lloraba. Un recorrido visual del entorno mostraba imágenes semejantes y ni un llanto.
    Vi parir a una gacela. la cria nada más salir por el agujero ensayaba a ponerse de pie. Un par de veces se le quebraron las patas pero en 10 minutos seguia a su madre y descubria solita la ubicación de la teta enganchándose sin la ayuda de pezoneras ni los consejos de personal especializado…..
    Soñé con eso que no es ficción, sino la realidad de la
    mayoría de los seres vivos y me pregunto por qué lloran nuestras crias si estan bañadas en colonia, tienen a su alcance la mejor carta de alimentos, y música de fondo con canciones de Pastora…
    Y también me pregunto por qué nos angustiamos los adultos si tenemos un arsenal de recursos….
    Me vienen a la mente dos imágenes: una esta situada en
    una carretera del sur de la India, no penseis en una carretera alquitranada, me refiero a un camino por el que transitaba un carro conducido por un campesino que venía de recoger las cuatro verduras que le “regalaba”
    la tierra. Me 0bsequió una sonrisa llena de luz cuando me dirigí a él para hacerle una foto y encima me ofreció un pimiento de los que llevaba en el carro….. La otra imagen corresponde al metro de Paris a la siete de la mañana, caras contraidas, mandíbulas apretadas, miradas esquivas, manos que aferran el bolso para que nadie meta la mano y una mezcla de olores de las fragancias de moda que inundan el mercado entre las que pude distinguir a Yves st
    Laurent.
    …Y aqui ando, dandole vueltas a esas cuestiones sobre las que tendríamos que recapacitar mucho.


  5. Olvidé deciros que las Himba también le cantan a sus niños. No son canciones de Pastora sino relatos musicados de pastoreo que explican la ausencia de hombres en el poblado atareados en conducir sus raquíticas cabras en busca de brotecillos de hierba.
    Tal vez por eso los niños no lloran, Saben que reciben lo máximo que pueden darles y que no van a conseguir mas por mucho que berreen.



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